La Alhambra y las Siete Maravillas del Mundo
Por fin hemos podido saber el resultado de esta apreteda elección, todos queríamos que nuestra bellísima Alhambra estubiese entre estas Siete Maravillas. Sin duda para mi, y con perdón de los Brasileños, la que sobra en esta elección ha sido la candidatura de Brasil : El Cristo Redentor de Rio de Janeiro. En su lugar debería de estar la Alhambra, aunque no tenemos mal perder puesto que seguiremos disfrutando de ella y dandola a conocer a donde quiera que vayamos.
Mi elección de todas maneras había sido otra:
1. Machu Pichu
2. Petra
3. Chichen Itzá
4. La Alhambra
5. Las Piramides de Giza
6. El Coliseo Romano
7. Las Estatuas de Easter Island
Esta era mi elección, dado que són lugares que siempre han llamado mi atención, algunos que he ido y otros que me gustaría visitar. Sin menospreciar La Muralla China y El Taj Majal, lugares que también despiertan mi interés.
De todos modos tengo que admitir que hasta que no visité la Alhambra el verano pasado no creía en la belleza de esta monumental medina.
Etimológicamente en árabe significa LA ROJA. El origen de su nombre no está muy claro, unos dicen que en su construcción la fortaleza era de color blanco pero como se construyó de noche bajo las antorchas se veía de color rojo. Otros dicen que es el nombre en femenino de su fundador Mohammed ibn Yusuf ben Nasr, más conocido por Alhamar ( que tenía la barba roja).
En 1238 entra en Granada por la Puerta de Elvira, y para ocupar el Palacio del Gallo del Viento,
Mohammed ibn Yusuf ben Nasr, la población le recibió con el grito de Bienvenido el vencedor por la gracia de Alá, a lo que él respondió: Sólo Alá es vencedor . Éste es el lema del escudo nazarí y también está escrito por toda la Alhambra. Pero no solo encontramos por sus paredes este lema, sinó que sus muros estan llenos de decoración caligráfica, escrituras cursivas y cúficas que son poemas realizados por tres poetas de la Corte de Granada, que fueron secretarios de la Cancillería Real y Primeros Ministros.
Uno de sus poemas escrito en la taza de los Leones dice así:
«Bendito sea Aquél que otorgó al iman Mohamed
las bellas ideas para engalanar sus mansiones.
Pues, ¿acaso no hay en este jardín maravillas
que Dios ha hecho incomparables en su hermosura,
y una escultura de perlas de transparente claridad,
cuyos bordes se decoran con orla de aljófar?
Plata fundida corre entre las perlas,
a las que semeja belleza alba y pura.
En apariencia, agua y mármol parecen confundirse,
sin que sepamos cuál de ambos se desliza.
¿No ves cómo el agua se derrama en la taza,
pero sus caños la esconden enseguida?
Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas,
lágrimas que esconde por miedo a un delator.
¿No es, en realidad, cual blanca nube
que vierte en los leones sus acequias
y parece la mano del califa, que, de mañana,
prodiga a los leones de la guerra sus favores?
Quien contempla los leones en actitud amenazante,
(sabe que) sólo el respeto (al Emir) contiene su enojo.
¡Oh descendiente de los Ansares, y no por línea indirecta,
herencia de nobleza, que a los fatuos desestima:
Que la paz de Dios sea contigo y pervivas incólume
renovando tus festines y afligiendo a tus enemigos!»
La Alhambra surgió sobre el cerro llamado La Sabika, también denominado de San Pedro o la Colina Roja, por el color de su tierra. En este cerro existía una fortaleza muy antigua, tal vez del s. IX, y sobre ella el primer rey de la dinastía nazarí, el ya citado Alhamar, comenzó a construirla. Era el año 1.239.
Su longitud es de 740 m. y su anchura varía entre los 180 y los 40 metros, por la orografía de la montaña. Está rodeada por una muralla que es doble en algunas zonas con 27 torres que tenían diversas funciones, la mayoría servían para la defensa pero otras servían de viviendas, incluso
algunas de ellas eran auténticos palacios. Se podía acceder a ella por cuatro puertas: Puerta de las Armas -en la Alcazaba-, del Arrabal -en la Torre de los Picos- , Siete Suelos -al sur- y de la Justicia o Explanada -también al sur.
La fuente está en proceso de restauración actualmente lo que ha provocado su traslado fuera del recinto del Palacio.
En 1492, con la conquista de Granada por los Reyes Católicos , la Alhambra pasa a ser palacio real de los reyes castellanos.
Tras arrebatar los Reyes Católicos el último reducto de la dominación musulmana a Boabdil (Mohamed Abu Abdalahyah); el rey moro y su séquito fueron desterrados de Granada y les fue cedido un pequeño territorio en las áridas Alpujarras, donde aguantarían aún unos años. La caída de Granada se debió a la despreocupación de Boabdil por la defensa de Granada y su afinidad a las fiestas y al ocio. Camino a su destierro, Boabdil no osó girar la mirada hacia Granada, y sólo cuando estuvo a mucha distancia, sobre la colina conocida por El Suspiro del Moro se detuvo y observando por última vez su palacio... suspiró, y rompió a llorar. , y fue su propia madre quien le dijo: "Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre".




