La Alhambra y las Siete Maravillas del Mundo

Por fin hemos podido saber el resultado de esta apreteda elección, todos queríamos que nuestra bellísima Alhambra estubiese entre estas Siete Maravillas. Sin duda para mi, y con perdón de los Brasileños, la que sobra en esta elección ha sido la candidatura de Brasil : El Cristo Redentor de Rio de Janeiro. En su lugar debería de estar la Alhambra, aunque no tenemos mal perder puesto que seguiremos disfrutando de ella y dandola a conocer a donde quiera que vayamos.
Mi elección de todas maneras había sido otra:

1. Machu Pichu
2. Petra
3. Chichen Itzá
4. La Alhambra
5. Las Piramides de Giza
6. El Coliseo Romano
7. Las Estatuas de Easter Island

Esta era mi elección, dado que són lugares que siempre han llamado mi atención, algunos que he ido y otros que me gustaría visitar. Sin menospreciar La Muralla China y El Taj Majal, lugares que también despiertan mi interés.


De todos modos tengo que admitir que hasta que no visité la Alhambra el verano pasado no creía en la belleza de esta monumental medina.
Etimológicamente en árabe significa LA ROJA. El origen de su nombre no está muy claro, unos dicen que en su construcción la fortaleza era de color blanco pero como se construyó de noche bajo las antorchas se veía de color rojo. Otros dicen que es el nombre en femenino de su fundador Mohammed ibn Yusuf ben Nasr, más conocido por Alhamar ( que tenía la barba roja).


En 1238 entra en Granada por la Puerta de Elvira, y para ocupar el Palacio del Gallo del Viento,
Mohammed ibn Yusuf ben Nasr, la población le recibió con el grito de Bienvenido el vencedor por la gracia de Alá, a lo que él respondió: Sólo Alá es vencedor . Éste es el lema del escudo nazarí y también está escrito por toda la Alhambra. Pero no solo encontramos por sus paredes este lema, sinó que sus muros estan llenos de decoración caligráfica, escrituras cursivas y cúficas que son poemas realizados por tres poetas de la Corte de Granada, que fueron secretarios de la Cancillería Real y Primeros Ministros.

Uno de sus poemas escrito en la taza de los Leones dice así:

«Bendito sea Aquél que otorgó al iman Mohamed
las bellas ideas para engalanar sus mansiones.
Pues, ¿acaso no hay en este jardín maravillas
que Dios ha hecho incomparables en su hermosura,
y una escultura de perlas de transparente claridad,
cuyos bordes se decoran con orla de aljófar?
Plata fundida corre entre las perlas,
a las que semeja belleza alba y pura.
En apariencia, agua y mármol parecen confundirse,
sin que sepamos cuál de ambos se desliza.
¿No ves cómo el agua se derrama en la taza,
pero sus caños la esconden enseguida?
Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas,
lágrimas que esconde por miedo a un delator.
¿No es, en realidad, cual blanca nube
que vierte en los leones sus acequias
y parece la mano del califa, que, de mañana,
prodiga a los leones de la guerra sus favores?
Quien contempla los leones en actitud amenazante,
(sabe que) sólo el respeto (al Emir)
contiene su enojo.
¡Oh descendiente de los Ansares, y no por línea indirecta,
h
erencia de nobleza, que a los fatuos desestima:
Que la paz de Dios sea contigo y pervivas incólume
renovando tus festines y afligiendo a tus enemigos!»


La Alhambra surgió sobre el cerro llamado La Sabika, también denominado de San Pedro o la Colina Roja, por el color de su tierra. En este cerro existía una fortaleza muy antigua, tal vez del s. IX, y sobre ella el primer rey de la dinastía nazarí, el ya citado Alhamar, comenzó a construirla. Era el año 1.239.

Su longitud es de 740 m. y su anchura varía entre los 180 y los 40 metros, por la orografía de la montaña. Está rodeada por una muralla que es doble en algunas zonas con 27 torres que tenían diversas funciones, la mayoría servían para la defensa pero otras servían de viviendas, incluso
algunas de ellas eran auténticos palacios. Se podía acceder a ella por cuatro puertas: Puerta de las Armas -en la Alcazaba-, del Arrabal -en la Torre de los Picos- , Siete Suelos -al sur- y de la Justicia o Explanada -también al sur.

Sin duda uno de los lugares más conocidos y visitados de la Alhambra es el Palacio de los Leones. En su centro se encuentra la Fuente de los Leones, los últimos estudios dicen que los leones fueron un regalo del visir Samuel Bem Nagrela al sultán Mohamed V. Representan las doce tribus de Israel. Dos de ellos tienen un triangulo en la frente indicando las dos tribus elegidas: Judá y Leví.
La fuente está en proceso de restauración actualmente lo que ha provocado su traslado fuera del recinto del Palacio.



En 1492, con la conquista de Granada por los Reyes Católicos , la Alhambra pasa a ser palacio real de los reyes castellanos.


Tras arrebatar los Reyes Católicos el último reducto de la dominación musulmana a Boabdil (Mohamed Abu Abdalahyah); el rey moro y su séquito fueron desterrados de Granada y les fue cedido un pequeño territorio en las áridas Alpujarras, donde aguantarían aún unos años. La caída de Granada se debió a la despreocupación de Boabdil por la defensa de Granada y su afinidad a las fiestas y al ocio. Camino a su destierro, Boabdil no osó girar la mirada hacia Granada, y sólo cuando estuvo a mucha distancia, sobre la colina conocida por El Suspiro del Moro se detuvo y observando por última vez su palacio... suspiró, y rompió a llorar. , y fue su propia madre quien le dijo: "Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre".


Azul de ti

Pensar en ti es azul, como ir vagando
por un bosque dorado al mediodía;
nacen jardines en el habla mía
y con mis nubes por tus sueños ando.

Nos une y nos separa un aire blando,
una distancia de melancolía;
yo alzo los brazos de mi poesía,
azul de ti, dolido y esperando.

Es como un horizonte de violines
o un tibio sufrimiento de jazmines
pensar en ti, de azul temperamento.

El mundo se me vuelve cristalino,
y te miro, entre lámpara de trino,
azul domingo de mi pensamiento.

Eduardo Carranza (Bogotá 1913-1985)

Somewhere Only We Know (Keane)



I walked across an empty land
I knew the pathway like the back of my hand
I felt the earth beneath my feet
Sat by the river and it made me complete

Oh simple thing where have you gone
I'm getting old and I need something to rely on
So tell me when you're gonna let me in
I'm getting tired and I need somewhere to begin

I came across a fallen tree
I felt the branches of it looking at me
Is this the place we used to love?
Is this the place that I've been dreaming of?

Oh simple thing where have you gone
I'm getting old and I need something to rely on
So tell me when you're gonna let me in
I'm getting tired and I need somewhere to begin

And if you have a minute why don't we go
Talk about it somewhere only we know?
This could be the end of everything
So why don't we go
Somewhere only we know?


Oh simple thing where have you gone
I'm getting old and I need something to rely on
So tell me when you're gonna let me in
I'm getting tired and I need somewhere to begin

So if you have a minute why don't we go
Talk about it somewhere only we know?
This could be the end of everything
So why don't we go
So why don't we go

This could be the end of everything
So why don't we go
Somewhere only we know?

El Teide (verano 2004)


Situado en la Isla de Tenerife es una montaña volcánica que irradia un inexplicable magnetismo. Situada a 3.718 metros de altura, este conocido volcán parece querer tocar el cielo. Los antiguos pobladores de las Islas Afortunadas, los guanches, veneraban al Teide (denominado por ellos como Echeyde) donde creían que moraba la malvada Diosa Guayota, que provocaba erupciones y en las cañadas se proveían de obsidiana que convertían en cuchillos o puntas de lanza.

Según la leyenda guanche el aire andaba espeso, turbio y ardiente. Las nubes se arremolinaban tropezando inquietas. Hasta la coruja, que sólo merodeaba en lo oscuro, voló bajo la luz. Aquellos signos presagiaban que Guayota estaba próxima. Apareció Guayota y se apoderó de Magec, el sol, dejando el cielo a oscuras. Todo fue de noche cuando aún era de día. Había ocurrido una catástrofe, todos los seres vivos necesitamos la luz del sol para poder vivir, sólo les quedaba acudir en la ayuda de Achamán, dios poderoso creador de la tierra, el agua, el fuego, el aire y toda la vida que en ellos cabía, le pidieron misericordia, que devolviese al día sus luces, que su poder librase de todo daño. Achamán atendió sus suplicas y acudió dispuesto a defenderlos. Guayota con Magec prisionero se había ocultado en los adentros de Echeyde. Allí fue a buscarle Achamán. Cuando la halló, el suelo se abrió en truenos, estampidos y temblores que aturdían hasta a las islas más lejanas, fue el comienzo del combate. Por el cráter de Echeyde, Guayota arrojaba humos, peñascos encendidos, lenguas de lava, azufres y escorias con los que intentaba doblar a Achamán. Aire y cielo se convirtieron en un lamedal hirviente tan encendido en brasas que causaba espanto. Y prosiguió Guayota vomitando fuegos hasta que Achamán, al fin, logró vencerle. Como castigo a su maldad la encerró para siempre dentro del Echeyde. Después devolvió a Magec al cielo para que siguiera iluminando la Tierra, y enseguida el día volvió a ser día y se aquietaron las aguas y las nubes. Guayota cautiva desde entonces, aún respira en lo más alto de Echeyde.

Vacaciones en Milan



















Del 5 al 9 de abril de 2007
Semana Santa

Pintoresca ciudad al norte de Italia, es una mezcla muy peculiar entre lo nuevo y lo antiguo.
Destaca el poco mantenimiento de sus monumentos y de los canales diseñados por Leonardo Da Vinci.
También sorprende la clara diferencia de clases sociales, mientras por un lado podemoos ver el lujo en sus tiendas de alta costura, sus coches de diseño y el consumo descontrolado, por otro lado vemos innumerables indigentes e inmigrantes poco integrados en la sociedad milanesa.
Destacable amabilidad de sus habitantes que no dudaran ni un momento en ayudarte si lo precisas. Me sorprendió la tranquilidad de los milaneses muy lejos del perfil de italiano visceral y gritón que muchos tenemos en la cabeza.
El Duomo (la catedral) es la insignia de la ciudad, todo gira a su alrededor. Es una de las iglésias católicas más grandes del mundo, después de la basílica de San Pedro y la Catedral de Sevilla. Se puede subir a su tejado a cambio, eso si, de 4€ si subes andando ó 6€ si subes en ascensor. Aunque al principio puedes pensar que subir andando es una locura por sus 160 escalones, puedo decir que no es para tanto, la verdad es que me cansé más subiendo la Giralda de Sevilla, aunque allí no habían escalones sino rampas porque por allí podían subir los caballos.
Actualmente estaban restaurando su fachada principal, aunque se podía divisar en todo momento la belleza de sus formas, parecida a un puerco espín por sus innumerables puntas. En la entrada se puede ver la línea del meridiano (trazado en 1786 por los astrómonos del observatorio de Brera) que cruza la nave de derecha a izquierda. A mediodía, un rayo procedente de un orificio abiero en la bóveda, atraviesa la línea e indica la fecha en el calendario astrológico.
La zona de paseo que más me gustó fue el barrio de Brera, donde se puede pasear por sus callejuelas de piedra llenas de gente y numerosos locales para tomar algo o comer. Allí nos tomamos uno de los mejores capuccinos que jamás habiamos probado.
También pudimos cenar en un típico restaurante italiano donde se puede degustar un arroz a la milanesa o unos fetuccini con langosta, acompañados de un delicioso vino siciliano.
Me gustaron mucho los balcones de este barrio donde la primavera había sufrido una verdadera explosión de color.
Me habían advertido de lo buenos que están los helados italianos, pero hasta que nolos probamos no supe que era verdad. Una combinación de sabores de exquisito gusto que nos llevó a repetir y tomar otro.
La verdad es que el clima acompañaba para comer helados, me sorprendió el calor que hacía en la ciudad, no sé si era normal pero a mediodía estabamos alrededor de los 24ºC, contrastando con los 10ºC que en ese momento había en Barcelona.
También me gustó la Galeria Vittorio Emanuele II, repleta de gente, tiendas, bares y restaurantes. Su constructor murió al caer de un andamio la víspera de la inauguración y los rumores dicen que alguién le ayudó a caer. Cerca del centro de la galería hay un mosaico de un Toro, dice la tradición que debes pedir un deseo mientras pones el pie en el sexo del animal y das tres vueltas y el deseo se cumplirá. La verdad es que el deseo no sé si se cumplirá pero el pobre animal solo tiene un surco en su sexo que de vez en cuando deben reparar.
A unos 40 minutos en tren está el Lago de Como, un paraje bellísimo que no se debe dejar de ver.

El Drago (verano 2004)

Capaces de vivir durante cientos de años, estos árboles endémicos de las Islas Canarias, eran objeto de veneración por parte de los antiguos habitantes de Tenerife, los guanches. El más famoso y longevo ejemplar de la especie vegetal es el conocido como el de Icod de los Vinos, al norte de Tenerife, que se ha convertido en una atracción turística de primer orden. Considerado uno de los seres vivos más ancianos del mundo, con una edad estimada de 1.000 años.

El origen de estos magníficos y bellos árboles lo podemos encontrar en la mitología griega. Según nos cuenta, Atlas era un gigante, hijo del Titán Japeto. Los titanes fueron vencidos por Zeus, rey de los dioses, que los arrojó al Tártaro (el infierno). Atlas había participado en la lucha junto a su padre, Zeus lo condenó a sostener la bóveda celeste sobre sus hombros. Atlas debía sostener el cielo más allá de las Columnas de Hércules – el estrecho de Gibraltar.

Atlas tubo tres hijas, las Hespérides: Egle, Eritia y Aretusa. Las tres vivían en la tierra más occidental del mundo, unas islas maravillosas en el Océano Atlántico, un paraíso terrenal donde el clima era benigno y donde los árboles producían manzanas de oro. La diosa Gea (la Madre Tierra) había hecho brotar esas manzanas como regalo de bodas para los reyes de los dioses, Zeus y Hera.

Las Hespérides cultivaban el Jardín, pero este era custodiado por Ladón, un fiero dragón que arrojaba fuego por sus cien cabezas.

Hércules, también llamado Heracles, el héroe más grande de la Antigüedad, recibió la misión de realizar doce tareas consideradas muy difíciles o imposibles, el trabajo número once consistía en robar las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides.

Hércules encontró a Atlas sosteniendo el cielo al borde del Océano, en las montañas que hoy llamamos el Atlas, en Marruecos. Puesto que el dragón del Jardín de las Hespérides conocía a Atlas, Hércules lo convenció para quedarse él en su lugar sosteniendo el cielo, mientras el gigante iba a las islas y robaba las manzanas. Atlas fue al Jardín, en el que pudo entrar ya que el dragón lo reconoció; mató al monstruo, robó las manzanas de oro, y regresó donde estaba Hércules. Atlas, cansado de sostener el cielo, pretendió dejar a Hércules en esa posición, pero el héroe logró engañarle, pasarle la carga de nuevo y huir con las manzanas.

La sangre del dragón, que cuidaba el Jardín, corrió por la tierra y germinó en forma de dragos, estos bonitos árboles símbolo de las Islas Canarias. La sabia del drago, de un rojo intenso, y la forma retorcida de sus ramas, semejantes a un conjunto de cabezas sujetas a un grueso tronco, dieron lugar a que los autores clásicos vieran en cada drago un descendiente directo de aquél extraordinario dragón.

Salamanca (verano 2003)

Fui sorprendida por la belleza de esta ciudad y de todos sus rincones. El plato fuerte de la visita a Salamanca fue la universidad. Fue fundada en 1218 por el rey Alfonso IX en un pueblo que entonces estaba en la frontera con el mundo árabe. Más viejas que ella, sólo Bolonia, París, Oxford y Cambridge. Allí se estudiaba Teología, Derecho, Medicina y Artes. Se convirtió en el centro intelectual de los reinos de Castilla y León, y, con la unión española y la expansión imperial, en el de toda la hispanidad.

Si hay un recuerdo típico de Salamanca y su Universidad ese es La Rana. Esta Rana está sobre una de las tres calaveras que podemos encontrar en la fachada (de estilo plateresco y tallada en la famosa Piedra de Villamayor), de la Universidad, (situada en el Patio de Escuelas), justo a la derecha de la puerta. No es extraño ver delante de ella a un grupo de turistas o estudiantes buscándola, ya que esta costumbre se ha convertido, además de en atracción turística, en tradición al visitar la ciudad. También se puede ver allí a algún muchacho que por unas monedas nos cuente la historia y nos ayude, si fuera necesario, a encontrar La Rana entre tan enriquecido lienzo de piedra, ya que no es la única rana que allí se encuentra.

Su significado no está claro, puesto que no se sabe si era la firma del cantero que labró las calaveras (ya que ellos utilizaban símbolos en vez de nombre para firmar sus obras), o una simple forma de la época de transmitir enseñanzas bíblicas (la Rana simbolizaría uno de los pecado capitales, la lujuria, que conduce a la muerte, la calavera sobre la que se encuentra), cosa más que probable, ya que en realidad, no es una rana, si no un sapo (símbolo femenino), y es que en aquel entonces, la totalidad de los estudiantes eran varones, y esto pretendía ser un recordatorio de que debían centrarse en estudiar, y no en prodigarse en fiestas de alcohol, lujuria y desenfreno.

En cualquier caso, la tradición dice que el hecho de encontrar La Rana, indica buena suerte y en lo referente a los estudiantes, que aprobarán sus estudios si logran verla sin ayuda; de ahí el que cuando llegan a la ciudad vayan a examinar su suerte, buscando La Rana en la fachada de la Universidad.

Otra de las curiosidades de esta bonita ciudad es encontrar en muchas de sus paredes los famosos Vítores. Según la Real Academia de la Lengua, un Vítor es un “letrero escrito directamente sobre una pared, o sobre un cartel o tablilla, en aplauso de una persona por alguna hazaña, acción o promoción gloriosa. Suele contener la palabra víctor o vítor”.

Antiguamente, la culminación de los estudios era la obtención del título de doctor.

Según dicen, el origen de los Vítores salmantinos.

Por el año 1218 se comenzaron a impartir los estudios de doctorado en las Capillas del Claustro de la Catedral Vieja de Salamanca; y en la Capilla de Santa Bárbara era en la que los aspirantes a doctores, se examinaban. El aspirante a doctor (doctorando), velaba los libros durante una noche en la antes mencionada Capilla de Santa Bárbara (Catedral Vieja), preparando su defensa; sentado en una silla enfrentada a la tumba del Obispo Lucero y con los pies apoyados en los del fundador (de la Capilla) en las dos incisiones que tiene la sepultura. De esta tradición llega hasta nosotros la expresión: “estar en capilla”. A la mañana siguiente entraba el tribunal (examinadores) que se sentaba en los bancos de alrededor.

Tras el examen, que podía llegar a durar hasta 24h, si el estudiante no aprobaba, salía por la Puerta de los Carros, situada en un lateral de la Catedral, y era abucheado y maltratado por la gente que esperaba su salida. Si por el contrario, el estudiante aprobaba y salía convertido en doctor, salía por la Puerta Principal, y era “vitoreado” y recibido con alegría por toda la ciudad, a lo que el estudiante correspondía con pastelillos para los miembros del tribunal y sus compañeros y con una fiesta en la que se mataba un toro de lidia. Con la sangre de la res, almagre, barniz o resina, el nuevo doctor escribía su nombre, en: los muros de una iglesia, colegio mayor o palacio, junto con la palabra Vitor (más una C, de la cual se desconoce su significado exacto, pudiendo ser sólo una C o una luna). Cuando el nuevo doctor era de ciencias, el pigmento utilizado para el Vítor, era sangre de toro; cuando era de letras, a pesar de utilizarse pigmentos vegetales, el color, seguía siendo el rojo.

También aprendí de donde provenía la frase: "Irse de picos pardos" (irse de juerga con mujeres) tiene que ver con las costumbres ligeras de los estudiantes del Siglo de Oro y sus acompañantes. Ellas, para identificar su condición de rameras, llevaban un cintillo pardo en el borde de la falda. Tampoco se les debe atribuir toda la culpa a los estudiantes ya que se dice también que este distintivo se lo ponían las prostitutas en época de Cuaresma cuando no podían ofrecer sus servicios de manera abierta por las calles de la ciudad, ya que durante la Cuaresma antiguamente se practicaba el ayuno y la abstinencia.

Stonehenge (verano 2005)



Localizado a cien kilómetros al oeste de Londres, en la llanura de Salisbury, se encuentra uno de los monumentos milenarios más inquietantes de la humanidad. Con sus colosales rocas, cuyos pesos varían de dos a treinta y cinco toneladas, Stonehenge es la construcción megalítica más fascinante de la historia. Su construcción se remonta a la noche de los tiempos, a civilizaciones que no dejaron a su paso escritos que nos permitieran conocer con seguridad su origen.

Nadie conocía el origen de este complejo megalítico, pero algunos lo sugerían a través de las leyendas y la tradición. Algunos como Geoffrey de Monmouth (aproximadamente 1100-1154 DC.) en la Edad Media, relataba en sus crónicas la creencia popular de que el conjunto era un circulo de gigantes petrificados, de allí que se le conociera como la "Danza de los Gigantes". Pero el mismo escritor del siglo XII nos ha hecho llegar otra leyenda que sugería que las piedras fueron llevadas allí por el Mago Merlín, desde Irlanda, con la ayuda de unos "artefactos", para conmemorar un entierro masivo de bretones. Lo cierto es que el pueblo sajón les recordaba las vigas en las cuales colgaban a los criminales, por lo cual empezaron a conocerlo como "Stonehenge" (La horca de piedra o la piedra del colgado).

En ese mismo siglo XVII apareció en escena John Aubrey (1626-1697), escritor y estudioso de la antigüedad quien estudió los monumentos megalíticos de Inglaterra, y sugirió por primera vez que Stonehenge era un templo construido por los druidas. Ese mismo siglo William Stukeley realizo un estudio que reiteró y expandió el origen druídico de Stonehenge. Stukeley era masón, parte de una comunidad cuyos orígenes forzosamente han intentado remontarse a tiempos de los druidas y el Antiguo Egipto, por lo cual no extraña que quisiera asociar a su ya dudosa linaje grupal, la magia y misterio de Stonehenge. Sin embargo los druidas, aquellos antiguos sacerdotes celtas, nada tenían que ver con Stonehenge, puesto que dicho complejo megalítico existía desde dos milenios antes. Sin embargo esto dio lugar a innumerables artificios que representaban a Stonehenge como un templo ritual en donde los druidas propiciaban a los dioses de la naturaleza mediante sacrificios humanos. Incluso una piedra que yace en posición horizontal en el centro de Stonehenge fue bautizada como "La Piedra del Altar" o "Piedra de la Matanza", cuando en realidad se trata simplemente de un megalito caído en tierra.

El misterio y la magia de Stonehenge continuaron en el hablar de la gente. Algunos le atribuyeron poderes curativos, entre ellos el poder de hacer fértil a cualquier pareja que durmiera en sus terrenos. Estos y otras suposiciones hicieron que las iglesias romanas y puritanas consideraran estos sitios como templos paganos, sitios en donde las brujas realizaban ritos en favor de Satanás. Algunas gentes utilizaron sus piedras como material de construcción en los pueblos vecinos, y en no hace muchos años algunas exóticas agrupaciones de presuntas brujas y hechiceros llegaban a celebrar aquelarres en sus inmediaciones.

La edad de la razón empezó a surgir a inicios del siglo XX cuando un investigador logró determinar con un aceptable grado de certeza la edad de Stonehenge. Como muchas veces ha ocurrido en la historia de los grandes descubrimientos, no fue un arqueólogo el que pudo determinar la edad de dicho monumento. Era un astrónomo. En 1901 Sir Norman Lockyer confirmó un secreto a voces que circulaba respecto a Stonehenge: una persona al pie de la "piedra del altar", observando hacia la "piedra talón" podía observar con gran exactitud el sitio por donde sale el Sol durante el solsticio de verano, el 21 de junio. Lockyer confirmo que efectivamente la "piedra de altar" o el centro de Stonehenge se alineaba con la "piedra talón" apuntando al Sol, con tan solo un margen de error de 56 minutos de arco. Sir Norman Lockyer había realizado uno de los más minuciosos estudios de la precesión de los equinoccios, fenómeno por el cual con el transcurso de los siglos el Sol presenta un desplazamiento con respecto a las constelaciones. Suponiendo que los constructores de Stonehenge hubiesen alineado el centro del conjunto con la "piedra talón" con una exactitud total, el calcular los 58 minutos de arco de diferencia con respecto al conocido desplazamiento de precesión, permitiría conocer en que fecha Stonehenge ya se ha erigido como templo solar. Los cálculos de Norman Lockyer le dieron la asombrosa fecha de 1800 AC. Posteriores dataciones con carbono-14 llevaron los inicios de Stonehenge hacia el 2800 AC. Con ello muchas teorías respecto a su origen asirio, micénico o griego quedaron descartadas. Hoy suponemos que alguna civilización neolítica de origen precéltico debió ser quien erigió este monumental conjunto.

Hoy conocemos más de la función de Stonehenge. Al igual que la "piedra de altar" y la "piedra talón" se alinean para mostrar el punto de salida del Sol en el solsticio de verano, de igual forma los dos montículos y menhires ubicados junto al foso circular están alineados para apuntar hacia las salidas y puestas de sol durante los solsticios de verano e invierno. También marcan las salidas y puesta de la Luna durante los solsticios de invierno. En otras palabras Stonehenge era un templo dedicado a los movimientos del Sol y de la Luna. Un arcano observatorio astronómico.

La Gomera (verano 2004)

Situado en La Gomera, el Parque Nacional del Garajonay, acoge en sus límites la mejor representación del bosque de laurisilva (tipo de bosque subtropical que se extendía durante el periodo Terciario, hace más de 20 millones de años, por una amplia zona de la cuenca del Mediterráneo. Posteriormente las glaciaciones lo fueron desplazando hacia regiones más templadas del sur. A lo largo de millones de años, este bosque ha sufrido muy pocas transformaciones evolutivas, por lo que es una reliquia viviente de los bosques que cubrían gran parte de Europa durante el Terciario). Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986.

Los vientos alisios, de componente Noreste, afectan de forma constante a estas islas, predominantemente en verano. La copa inferior del alisio, fresca y húmeda por su recorrido sobre el mar, asciende al entrar en contacto con la orografía insular de la Gomera. En su ascenso, el aire se condensa dando lugar a nubes que se encuentran con la tapadera de la capa superior del alisio, más cálida y seca. Esta línea de inversión térmica, es el límite superior de lo que se conoce por mar de nubes, entre los 950 y los 1500 metros de altura aproximadamente. Esta toma de encuentro de las nubes con el relieve, va a producir ligeras lloviznas, y la conocida lluvia horizontal.

El nombre del Parque Nacional proviene de una bella leyenda guanche, que relata la historia de dos muchachos llamados Gara y Jonay. Gara era una bella princesa de la Gomera que se enamoró de Jonay, también príncipe, hijo del rey de Tenerife. Jonay nadó sobre unas pieles de cabra infladas de aire, desde Tenerife hasta la Gomera, para encontrarse con su amada. Pero los padres de la pareja, asustados ante los malos augurios de un Teide humeante, se opusieron firmemente a su relación. Gara y Jonay huyeron entonces, al monte más alto de la isla, hasta donde fueron perseguidos. Viéndose acorralados, afilaron un palo por ambos extremos y, apoyándolo en sus pechos, se abrazaron para morir atravesados por la madera. Hoy aquél monte y su Parque Nacional llevan el nombre de Garajonay, en recuerdo de aquellos jóvenes que escogieron morir juntos antes que vivir separados.

Hay otro dato curioso que me llamó la atención cuando visité La Gomera, la existencia de los silbos gomeros. Silbar para comunicarse de una montaña a otra y poder llegar a entenderse. El hecho de silbar para comunicarse no es exclusivo de los habitantes de la Isla de la Gomera. Se puede encontrar en varias zonas del mundo como en Nepal, entre los indios Zapotecas de los montes de Oaxaca en Méjico e incluso en el Pirineo francés. Los lugares donde se utilizan estos lenguajes silbados tienen unas características comunes: todos son zonas montañosas en las que las comunicaciones son difíciles y la densidad de la población es baja. El caso es que un mensaje hablado se puede oír como mucho a unos 200 metros mientras que los silbadores se pueden oír y entender a ocho kilómetros de distancia.