Fui sorprendida por la belleza de esta ciudad y de todos sus rincones. El plato fuerte de la visita a Salamanca fue la universidad. Fue fundada en 1218 por el rey Alfonso IX en un pueblo que entonces estaba en la frontera con el mundo árabe. Más viejas que ella, sólo Bolonia, París, Oxford y Cambridge. Allí se estudiaba Teología, Derecho, Medicina y Artes. Se convirtió en el centro intelectual de los reinos de Castilla y León, y, con la unión española y la expansión imperial, en el de toda la hispanidad.
Si hay un recuerdo típico de Salamanca y su Universidad ese es La Rana. Esta Rana está sobre una de las tres calaveras que podemos encontrar en la fachada (de estilo plateresco y tallada en la famosa Piedra de Villamayor), de la Universidad, (situada en el Patio de Escuelas), justo a la derecha de la puerta. No es extraño ver delante de ella a un grupo de turistas o estudiantes buscándola, ya que esta costumbre se ha convertido, además de en atracción turística, en tradición al visitar la ciudad. También se puede ver allí a algún muchacho que por unas monedas nos cuente la historia y nos ayude, si fuera necesario, a encontrar La Rana entre tan enriquecido lienzo de piedra, ya que no es la única rana que allí se encuentra.
Su significado no está claro, puesto que no se sabe si era la firma del cantero que labró las calaveras (ya que ellos utilizaban símbolos en vez de nombre para firmar sus obras), o una simple forma de la época de transmitir enseñanzas bíblicas (la Rana simbolizaría uno de los pecado capitales, la lujuria, que conduce a la muerte, la calavera sobre la que se encuentra), cosa más que probable, ya que en realidad, no es una rana, si no un sapo (símbolo femenino), y es que en aquel entonces, la totalidad de los estudiantes eran varones, y esto pretendía ser un recordatorio de que debían centrarse en estudiar, y no en prodigarse en fiestas de alcohol, lujuria y desenfreno.
En cualquier caso, la tradición dice que el hecho de encontrar La Rana, indica buena suerte y en lo referente a los estudiantes, que aprobarán sus estudios si logran verla sin ayuda; de ahí el que cuando llegan a la ciudad vayan a examinar su suerte, buscando La Rana en la fachada de la Universidad.
Otra de las curiosidades de esta bonita ciudad es encontrar en muchas de sus paredes los famosos Vítores. Según la Real Academia de la Lengua, un Vítor es un “letrero escrito directamente sobre una pared, o sobre un cartel o tablilla, en aplauso de una persona por alguna hazaña, acción o promoción gloriosa. Suele contener la palabra víctor o vítor”.
Antiguamente, la culminación de los estudios era la obtención del título de doctor.
Según dicen, el origen de los Vítores salmantinos.
Por el año 1218 se comenzaron a impartir los estudios de doctorado en las Capillas del Claustro de la Catedral Vieja de Salamanca; y en la Capilla de Santa Bárbara era en la que los aspirantes a doctores, se examinaban. El aspirante a doctor (doctorando), velaba los libros durante una noche en la antes mencionada Capilla de Santa Bárbara (Catedral Vieja), preparando su defensa; sentado en una silla enfrentada a la tumba del Obispo Lucero y con los pies apoyados en los del fundador (de la Capilla) en las dos incisiones que tiene la sepultura. De esta tradición llega hasta nosotros la expresión: “estar en capilla”. A la mañana siguiente entraba el tribunal (examinadores) que se sentaba en los bancos de alrededor.
Tras el examen, que podía llegar a durar hasta 24h, si el estudiante no aprobaba, salía por la Puerta de los Carros, situada en un lateral de la Catedral, y era abucheado y maltratado por la gente que esperaba su salida. Si por el contrario, el estudiante aprobaba y salía convertido en doctor, salía por la Puerta Principal, y era “vitoreado” y recibido con alegría por toda la ciudad, a lo que el estudiante correspondía con pastelillos para los miembros del tribunal y sus compañeros y con una fiesta en la que se mataba un toro de lidia. Con la sangre de la res, almagre, barniz o resina, el nuevo doctor escribía su nombre, en: los muros de una iglesia, colegio mayor o palacio, junto con la palabra Vitor (más una C, de la cual se desconoce su significado exacto, pudiendo ser sólo una C o una luna). Cuando el nuevo doctor era de ciencias, el pigmento utilizado para el Vítor, era sangre de toro; cuando era de letras, a pesar de utilizarse pigmentos vegetales, el color, seguía siendo el rojo.
También aprendí de donde provenía la frase: "Irse de picos pardos" (irse de juerga con mujeres) tiene que ver con las costumbres ligeras de los estudiantes del Siglo de Oro y sus acompañantes. Ellas, para identificar su condición de rameras, llevaban un cintillo pardo en el borde de la falda. Tampoco se les debe atribuir toda la culpa a los estudiantes ya que se dice también que este distintivo se lo ponían las prostitutas en época de Cuaresma cuando no podían ofrecer sus servicios de manera abierta por las calles de la ciudad, ya que durante la Cuaresma antiguamente se practicaba el ayuno y la abstinencia.